Por Juliana Rodríguez
Hace un par de años que el término animé se volvió una de esas palabras extranjeras que se incorporan con naturalidad en las charlas de cualquier sub 20. Y los que no están muy cercanos al tema saben, aunque sea por intuición y a grandes rasgos, que son un tipo de dibujos animados que llegan vía oriente, pero con personajes de piernas kilométricas y ojos perfectamente redondos. Pero el animé, en rigor, no es una novedad que desembarcó con internet.
Desde los torpedos de Afrodita y los puños disparados de Mazinger Z, hasta los vuelos rasantes de Astroboy y todo aquello que entonces caía bajo la generalización imprecisa de “dibujitos chinos”, es hoy una colosal industria de la animación en Japón, que desde hace un tiempo tiene en Córdoba sus seguidores, fanáticos, consumidores, y hasta eruditos autodidactas. También ya tienen dos ciclos de cine exclusivamente dedicados a pasar películas y series consagradas; comiquerías; una asociación y hasta se divierten en fiestas temáticas.
Es sábado, cae el sol y un montón de chicos y chicas lucen sus pins y remeras con estampas en las escalinatas del Hugo del Carril, donde esperan la primera proyección del ciclo Animé Project. “Estamos sorprendidos por la cantidad de gente”, dice Carolina Panero, que junto a Guido Trifilio lo organizaron. “Una cosa es notable: hay de diferentes edades, lo que significa que el animé ya no es visto como un producto exclusivamente de dibujos animados para chicos”, agregan.
El cineclub El Eternauta, que funciona desde 2001, ya había incluido en su programación retro varias series de animé, como Cowboy Bebop o Akira; y el ciclo Animé en el Gran Rex hace dos años que presenta capítulos de series que hicieron furor en Japón. Si bien hay un público estable (“Nos conocemos entre todos”, dicen los chicos del Animé Project), en los últimos años la oferta de actividades creció y también el público que se suma.
Los motivos son varios. Uno fue el impulso que le dio al animé la llegada a las salas comerciales de los trabajos del prolífico creador Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro, Nausicaa del valle del viento, la misma Heidi) de quien se vio últimamente El increíble castillo vagabundo y es como la versión nipona y artesanal de Disney.
Pero los que conocen, nombran otros factores. Guido y Natalia, por ejemplo, reconocen la importancia de internet para que las series dejen de llegar en diferido a Argentina; y los canales de cable: Magic, Animax, Cartoon Network, Jetix, Nickelodeon y hasta el mismo Disney Channel. Diego Acciari (Saki) agrega el éxito de las series claves: “Varias series de culto se difundieron por canales de cable, como Dragon Ball Z o Sailor Moon. El merchandising ayudó y, además, empezaron a publicarse medios especializados, como la revista Láser, que salió en 1997”.
Papel en movimiento
Justamente, el costado gráfico de la animación es otro punto fuerte. “El público crece y se diversifica con la circulación del manga”, dice Diego Galván, programador del ciclo del Gran Rex. Manga es el nombre con el que se denominan los comics japoneses. Uno de los primeros creadores de mangas en Japón fue, justamente, Tezuka Osamu, responsable de Astroboy. En sus trabajos ya se destacaban los personajes de ojos grandes, facciones más bien occidentales y escenas de acción estáticas que permanecieron en sus secuelas, las series de animación.
Es que la mayoría de las series de animé están inspiradas por mangas exitosos. En Córdoba, hubo y hay varias comiquerías que se dedican a traerlos de Buenos Aires y acercarlos a los aficionados locales. Guido Trifilio explica: “El manga es una novela gráfica, que cuando tiene éxito se convierte en un animé ambos comparten una técnica precisa, pero es un universo para todos los gustos: hay de acción, drama, románticos, eróticos”.
Así, en las comiquerías cordobesas uno puede encontrarse con libros en formato más bien pequeño que, respetando las costumbres japonesas, están traducidos pero comienzan a leerse desde la contratapa hacia la tapa. También las viñetas se organizan en sentido contrario al occidental.
Los fanáticos son los primeros dividir las aguas entre el manga y la historieta, y sus respectivos lectores. “Por empezar, el manga es una novela gráfica, no un comic. Segundo, es en blanco y negro y se vende en tomos, no en formato revista”, adelanta Diego Galván. “Además -sigue- son historias más complejas que las de las historietas occidentales; los héroes son más humanos y los guiones, más dramáticos”. Trifilio añade: “El mundo creado, aunque sea fantástico, tiene una fundamentación más racional: los héroes no vuelan porque sí, sino, por ejemplo, por sus conocimientos de alquimia”.
Saki aporta otros detalles que hacen que la pasión por el manga sean un camino de ida para los fans: “Las historias son largas, emotivas, con dibujos muy expresivos y personajes muy reales. Es una puerta que se abre a toda una cultura diferente a la nuestra, interesante y con elementos muy ricos”.
Y eso de que el manga y el animé son caminos de ida, no parece ser una exageración. Es que la anécdota se repite en varios: primero se engancharon con un par de series, después pasaron a coleccionar mangas y algunos a abrir sus propios negocios y volverse habitués de Internet. En Córdoba, desde el año 2002 existe Acma (Asociación Cordobesa de Manga y Animé), un grupo que intercambia DVDs, series, novelas y organiza charlas sobre el tema. Más de uno ya está estudiando japonés y el año pasado organizaron entre varios la primera Anime Bash, una fiesta sólo apta para fanáticos dispuestos a movilizarse hasta Nueva Córdoba disfrazados como su héroe preferido de animé.
“En Acma somos unas 50 personas que nos juntamos, y unas 200 en el foro de internet. Empezamos como un grupo de amigos que nos conocimos en un cyber y nos juntamos a intercambiar material. Al principio muchos nos veían como nenes que veíamos dibujitos, hoy esa idea cambió”, explica Saki, uno de los miembros más viejos.
La fiebre animada quiere un espacio propio. Por eso, cuentan Guido y Carolina: “Queremos organizar con otros en octubre una convención de manga y animé en Córdoba, con publicaciones, videojuegos, charlas y la gran meta sería invitar a un dibujante japonés. Ojalá salga”. Ojalá.
» Ciclos. Animé Project: sábados a las 19, en el Cineclub Municipal Hugo del Carril. San Juan 49. Entrada $ 2. Animé en Gran Rex: sábados a las 16, en la sala 8 y 1/2 del Cine Gran Rex. Rivera Indarte 139. Entradas $ 4. Apto para mayores de 16. En abril, capítulos de Ikkitousen.
» Acma y comiquerías. Los integrantes de Acma (Asociación Cordobesa de Manga y Animé) se encuentran virtualmente en www.acmaticos.com.ar . En el mundo real, suelen juntarse los sábados a las 18 en el Paseo Sobremonte. Comiquerías. Crossover Comics Store (General Paz 174, Galería Gran Rex, local 11) y Gaia (Belgrano 157, Paso San Francisco, local 7)




Esta serie es tan buena pero es muy corto el tiempo que la dan, ya que es la ùnica serie que me gusta ver a parte de chin-chan y zenqui que es otro que me llama la atenciòn, por su calidad de entretenimiento y me relajo cada ves que la veo